En esta semana el presidente colombiano Juan Manuel Santos manifestó una propuesta para reformar la justicia en Colombia, sin embargo los expertos en temas judiciales han manifestados que un articulo regulatorio no es la solución para sacar de la crisis en la que se encuentra la justicia colombiana.
La propuesta consiste en crear un tribunal de aforados nombrados a dedos por el jefe de estado que se encargaría de investigar a todo el mundo en el país empezando por el presidente de la república, el procurador, el fiscal general, a los magistrados, a los congresistas y a todo funcionario corrupto. Este tribunal eliminaría la comisión de acusación del congreso y el consejo superior de la judicatura, lo cual le permite al nuevo ente investigar a todos los magistrados de las alta cortes.
No obstante, la justicia colombiana que se encuentra desde hace varias años en cuidados intensivos no se soluciona con una simple regulación de artículos, sino con una reforma profunda y es mas con una nueva constitución política, donde el pueblo recupere el poder que se le quitó hace veinticuatro años cuando se legislo la constitución de 1991. Los ciudadanos son las bases del Estado colombiano, es en el pueblo donde reside el poder democrático de eligir, ser elegido y de cambiar lo que perjudica el bien común. La nueva generación (jóvenes), no cree en las instituciones del Estado debido a los terribles actos de corrupción que han enlodado la imagen de los organismos mas importante en el país, entre ellos la Corte Constitucional, donde su presidente el magistrado Jorge Pretelt esta acusado por la fiscalía de ser un corrupto y de cometer crímenes de lesa humanidad condenados por la corte interamericana de derechos humanos. Qué puede esperar el ciudadano de a pie, en un país tan desigual e inequitativo, qué garantía de derechos humanos le espera al pueblo, si las instituciones son peyorativas y disfuncionales que lo único que han hecho es oprimir al 90% de los colombianos que viven en la pobreza. En este país es peor matar uno que matar cien, paga mas cárcel el miserable que se roba un caldo maggi para calmar el hambre de sus hijos (200 pesos=0,08 USD) que el que defalca al Estado llevándose billones de pesos.
Es menester reformar no solamente la justicia sino los 380 artículos y los 13 títulos que tiene la constitución política colombiana porque todas las instituciones que se crearon para cuidarla y hacerla idónea para el pueblo hoy la han violado hasta el punto de mancillar su honra. Hay que hacer una deconstrucción del Estado y un repesar de una nueva forma de gobierno pensado desde el pueblo, no desde una visión oligarca, capitalista y neoliberal que ha sumido a Colombia en lo que es hoy...una país de miserables.
Por: Herson Gobea Solis
Escritor del Pacifico Recóndito.
Por: Herson Gobea Solis
Escritor del Pacifico Recóndito.
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